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martes, 15 de noviembre de 2016

CAPITULO 5) RUDE Y YEEAN, FORMULA PARA EL ORIGEN DEL CAOS


«Una snoirsa vaíca, eso me ditse y círeste que me batsraía con ello, quein ceres que soy, ten por seugro que no te lastiamre, más bien, fuitse tu qiuen con tus injruias me golpaeste en el rotsro y me lanazste al vcaió, con tan mlaa surete praa ti que me tarjo jsuto a tu ldao AHORA NO RENIEGUES DE MI EXISTENCIA, COMO YO NO E NEGADO LO TANTO QUE TE HE AMADO.»

Era claro que Hakin seguía hablando pero esta visión era tan real. Me encontraba soñando despierto, lo sabía, pero en algunos momentos me perdía por completo.
Hace mucho, mucho tiempo tanto que no es recordado sino por pocos, que vivían los humanos y los adamanes juntos entre los dos mundos y conservaban una armonía casi absoluta que les permitía relacionarse y vivir en paz. Existió un hombre llamado Rude B. M. quien era un humano muy importante, se podría considerar como el líder de los suyos y su respectivo Adaman Yeean Geesi que se consideraría el líder de los Adamanes.
Rude y Yeean eran grandes amigos, su amistad llegaba al punto de compartir todas sus investigaciones ya que eran unos estupendos científicos que pretendían llevar a los dos mundos al progreso y el absoluto conocimiento, Pasaban días enteros perfeccionando compuestos y sustancias químicas que tenían asombrosas cualidades generadoras de vida auto suficiente y altamente resistentes utilizando tecnologías avanzadas. Los dos eran casi iguales, solo tenían una diferencia considerable, Yeean era padre y esposo, Rude por el contrario no lo era, al principio no parecía ser un factor negativo pero donde nadie podía ver a Rude, en su corazón, creció una envidia oscura y peligrosa que comenzó a implantar nuevas y atrevidas ideas en su mente hasta pensar en hacer lo mas bajo.
No era en este tiempo un secreto la existencia de los cuatro grandes libros de la sabiduría, estos se encontraban divididos en dos grupos: Ruimte y Tempus que residían en la colina azul del mundo de los humanos; Ikon y Elsker residían en la cueva de las pequeñas simas en el mundo de los adamanes.
En ese entonces nadie requería de sus poderes, ni se preocupaban de que sucediera con estos antiguos textos, pero solo faltaba una gota para romper la presa y esta gota ya tenía nombre; Rude, su codicia y envidia pudo más que el poco amor que conservaba por los adamanes, los humanos, el universo y aun a sí mismo. Su alma estaba muy corrupta como para darse cuenta de las dimensiones de su descabellado plan.
Una noche emprendió la búsqueda de uno de los libros, Ikon, el cual le concedería crear un hijo, que era su propósito ultimo y el cual satisfacería su deseo de igualdad ante Yeean.
Yeean presintió algo peligroso en la forma de actuar y de expresarse de Rude, pero esto no era suficiente para acusarlo de algo, lo único que le inquieto grandemente fue la repentina desaparición de este, ya que consideraba que al ser tan unidos, era lógico pensar que debía despedirse o al menos esto creía Yeean.
En ese instante abrí los ojos y vi ante mí a Hakin quien no se perdía detalle de lo que yo decía, deje de hablar notando que lo hacía involuntariamente.
- ¿Qué sucedió con Yeean y Rude?- dije sin cuestionar lo que acababa de hacer.
- Es una historia muy larga, en realidad me sorprendí que pudieras con tanto para ser tu primera vez- dijo Hakin.
- Hakin... ¿quien es... Jeclahay?- dije con total normalidad.
Hakin cambio su leve sonrisa por una mirada grave, como si quien nombrara fuese alguien que tratar con suma seriedad.
- No es momento para temas tan delicados, sé que ya sabrás quien es pero no te lo diré - Hakin aparto suave mente su vista dirigiéndola al agua.
- ¿quieres saber por qué te traje aquí?
- Dímelo de una vez -dije con ansiedad.
- Este pequeño lago es un diario, el cual ha sido escrito durante miles de años por millones de personas, es muy importante para mí... en un principio era un charco pantanoso que iba y venía puesto que era alimentado por pequeñas gotas que llegaban hasta este lugar, solo cuando mi padre hizo un trato a cambio de una biru azul-purpura, la fuente de agua creció hasta llegar a este punto, no sé cómo lo hizo, pero es lo único que conservo de él, aparte de su legado - Hakin me miro con firmeza y seriedad.
- Continua - insistí
- es suficiente por hoy.
- Hakin... ¡te exijo que me digas lo que tengo!
- a que te refieres... Acaso no te lo he dicho todo.
Note rápidamente que mentía pero si le mencionaba lo que Radicalis me había dicho la metería en incalculables problemas
- a los dolores en mi cabeza y lo que tu haz visto- dije siendo lo mas convincente posible.
- hum... Consideró que debes saberlo ya, además no implica riesgos.
- dímelo ahora.
- primero alejemonos de aquí, es prudente- dijo Hakin mientras me indicaba la salida.
Al llegar a la puerta se detuvo y se giro rápidamente frente a mi.
- te daré un regalo- dijo con una sonrisa
De sus ropas extrajo una pequeña piedra de un hermoso color azul.
-esta biru te comunicara con migo tan solo debes sumergirla en agua.
Tome la piedra con agradecimiento y luego acompañe a Hakin a lo que creía yo correspondía a una enfermería.
-recuesta té- dijo Taimaka
Al apoyar mi cabeza a la superficie esta se acoplo a mi cuerpo como si fuese un molde, no se como pero me invadió el sueño, aun podía ver el techo, intente mantenerme despierto , levante mi mano ante mis ojos pero esta se desplomo antes de que llegar a mi rostro.
-tranquilo es parte del procedimiento- dijo Taimaka
Luche con todas mis fuerzas para estar consciente Taimaka se dirigió a mi pidiéndome que cediera.
-debes dormir, te prometo que sera solo por esta vez y luego estarás como nuevo.
Cierre los ojos, pero antes de quedar inconsciente escuche a Taimaka hablar con Hakin.
-ha sido muy fuerte, pudo haber quedado ciego, incluso invalido, por la agresividad del elixir. Ahora di me ¿han encontrado a Auszer?
-no, creemos que la bruja de las hojas lo ha capturado espero que...
-no, no puedo, tengo que oír tan sólo un poco mas...
De nuevo se encontraba allí pero en ese momento no era la misma. Jeclahay estaba poseída...

CAPITULO 4) RADICALIS LA HIJA DE MYSTERIA




«Frágiles y bellas las moldeadas manos de la hermosa damisela, recogían con fatigoso esmero las birus, pequeñas rocas de color azul conocidas por su uso en los rituales de los monjes de las hojas que misteriosamente las requerían con gran frecuencia cuando las damas de las hojas cumplían los diecisiete años. Olores almendrados engalanaban la escena a diferencia de el gélido ambiente mortal de la montaña donde yacía el casi cadáver de un triste hombre.»
- Calmante - me dijo
- No puedo.
- Debes obligarte.
Su nombre era tan imponente como ella misma, Radicalis, llamada así por sus abuelos ya que su padre había sido acecinado por un hombre de las hojas y su madre había sufrido una misteriosa muerte-desaparición.
Radicalis era muy bella pero mantenía una expresión de seriedad y completo control de cualquier asunto por más pequeño que pareciera. Al despertarme me contó cómo había llegado allí, me dijo que había sido traído por unos sirvientes de Ilkene, la cual había exigido total cuidado y atenciones hacia mí. No quise referirle nada acerca del sueño así que evadí el tema y me preocupe por enterarme de otros temas.
- ¿Qué sucedió en aquel cuarto?- dije mientras abría y cerraba con fuerza los párpados.
- Exactamente no podría darte una respuesta, seria impreciso decirte lo que sé, pero te diré que no existe ninguna habitación, fue tu mente la que te hizo creer tal cosa. Un día muy anterior a este tuve una experiencia similar pero no vi un cuarto, en mi mente cree un túnel. Cada quien interpreta a Ilkene de una manera distinta, a veces creo que es posible que ni ella misma exista.
Charlamos unos minutos pero luego de hablar sobre Ilkene y presentarnos llego a la conversación lo que más deseaba saber ¿Cuál era mi misión en aquel lugar?
- no me es permitido pero... creo que no valdrás de nada si no sabes quién eres. El brebaje que te dieron es un elixir del hongo peregrino, hace que tu cuerpo sea parte hongo poco a poco extendiéndose hasta ocupar la mitad de lo que eres.
- ¿Pero cuál es la razón para darme tal cosa? Y ¿cómo puedo ser nuevamente normal?
- La verdad es que no lo sé, el Sarkin Hakin es muy reservado en esos temas, pero si te puedo decir que los efectos del elixir no son permanentes por ello es muy posible que te induzcan a tomar más, cuando el brebaje se apodera de la mitad de tu cuerpo se detiene por un par de días luego empieza a desvanecerse en el caso que no tomes más elixir y tu llegaras a ser normal, al menos eso dice gran avia.
Radicalis se puso en pie, me miro con su toque de inocencia y a la vez firmeza y se dirigió a la entrada con una absoluta serenidad.
- Espera
- Dime...
- Quería preguntarte si... ¿porque tengo lagunas mentales?
- supongo es parte de el elixir y de él tan largo viaje seguro se te pasara cuando se estabilice en tu cuerpo, debes descansar. Hasta la otra luna.
La jovencita se fue sin decir más, deje caer mi cabeza sobre el suave tapiz del suelo y entrecerré los ojos con fuerza una última vez como para despertar de un largo sueño que al parecer no había terminado.
- Despierta - dijo Hakin.
Rápidamente abrí los ojos por completo y vi ante mí a Hakin, lucía un traje de hojas diferente a la vestimenta de cuando lo conocí su ropaje consistía en un traje más elegante, como de rey pero manteniendo la sencillez propia en él y al mismo tiempo seguía teniendo ese aspecto de guerrero que era evidente y muy habitual en su personalidad. Rápidamente me apoye sobre mis pies dando amostrar mi mano en forma de amable saludo, pero el en cambio tomo mi hombro con su mano izquierda, inclino su cabeza y cerro por unos segundos sus ojos, susurro unas palabras que hoy en día no se cuales fueron pero las entiendo. Llega el momento en que no es necesario ni mover los labios para darse a entender en Likaha.
- ¿Hakin, porque estoy aquí?
- Antes que nada, tengo algo que mostrarte. Sígueme.
Al salir del laberinto de pasillos del castillo me sentía algo hambriento y sobretodo molesto por que todo el mundo me tomaba como un estúpido, era de lo más frustrante y fastidioso. Note de nuevo los alucinantes hongos que iluminaban bellamente el lugar y engalanaban muros como lámparas, vi pasar junto a mí a Radicalis con una mirada distante y demostrando poco interés en medio de la gente prediciendo yo que ocultaba algo a Hakin sobre nuestra simpatía mutua y la charla que tuvimos. De repente un gran dolor invadió mi cabeza y paulatinamente me hacía perder el control de mi cuerpo, me desplome con tan buena suerte que no me hice mayor daño que una raspadura en mi codo, me levante y vi ante mí a Hakin quien se acercaba a prestarme su ayuda pero para cuando estaba a mi lado yo ya me había afirmado sobre mis pies. Se acercó a uno de sus compañeros con mirada rígida y murmuro algo imperceptible a mis oídos.
Prontamente llegamos a una puerta fuera de la ciudad aún más grande que la del castillo en su interior un corredor lleno de un sin número de habitaciones, cruzamos el casi interminable corredor que conectaba con todas las habitaciones del lugar cuando de repente Hakin se detuvo, tomo una de sus bolsas que sujetaba a su cinturón y esparció un polvo grisáceo en su mano izquierda, la acerco a un sello que se hallaba en una puerta y al tocarla se abrió velozmente dejando escuchar un peculiar sonido, el sonido de agua cayendo a un precipicio, Hakin me indico seguir y obedecí con prontitud, aunque seguía con mi mente en blanco solo me limitaba a hacer lo que se me pedía, era una extraña sensación que acompañaba un malestar en mi cabeza. Vi una impresionante cascada que descendía con furor sobre un pequeño lago pero sorprendentemente este no se saciaba sin importar la gran cantidad de agua que caía en él, ni siquiera se agitaba coherentemente a la fuerza que lo impactaba.
-fuera-dijo Hakin mientras señalaba a los guerreros.
- que quieres de mi- dije con voz rápida y contundente.
- no se tu nombre, podrías decírmelo-dijo Hakin.
-mi nombre es Hefrent.
-hum..., tengo entendido que eres un wax arke
-¿a que te refieres con eso?-pregunte sumamente extrañado.
- toma asiento-dijo refiriéndome unas rocas de gran tamaño.
Al sentarnos inhalo un poco de aire y luego expiro con lentitud y gravedad.
-wax arke es como se le llama a los que poseen el don de la visión histórica y futura, aquellos a los que las divisiones espacio temporales no les afecta en lo mínimo.
-¿y que tiene que ver esto con mi rapto?
-la verdad es que las cosas no salieron como lo planeamos...
-a que te refieres.
-estas envenenado con un elixir de gran poder y muy antiguo el cual intervino con el que te suministre y ha dado lugar a tu debilidad y a tus desmayos.
-¿a qué clase de elixir te refieres? Y ¿Quién me lo dio?-pregunte conteniéndome de no soltar la lengua con respecto a lo hablado con Radicalis.
-debo contarte una historia de la cual me acuerdo con tanta intensidad como si la hubiese presenciado y entendido en aquel tiempo.
Hakin se acercó al lago y extendiendo su mano toco el agua, en ese preciso momento vi cómo se iluminaban sus dedos de un color azul muy intenso y brillante. Se dirigió hacia mí y puso su mano en mi frente produciéndome una ceguera muy fugaz que al desaparecer me había llevado a otro tiempo y lugar. Hakin hablaba y mientras tanto mi mente recreaba la escena a la perfección, una escena intrigante y completamente misteriosa.

miércoles, 22 de octubre de 2014

CAPITULO 1) LA VISITA DEL REY FANGASKA



«Divisaba la luna fría, cálida, endeble, robusta, absorbente, proyectante y... y eso era "y". Algo más despedía de su superficie, no lo sabía en aquel momento pero entendía dentro de mí, que mi destino era con ella, y tal vez, solo, tal vez el de ella con migo»
Trabajaba como siempre en mi casa suburbana, no muy lejana a la ciudad y que contaba con lo necesario para que yo viviese cómodamente en medio del bosque, hacía ya dos años desde que me independice como adulto y me mude a Tierra verde un lugar precioso que me permitía estar en contacto con la naturaleza, pero dentro de mí, donde nadie lo notaba mi corazón era un océano de fantasía gaseoso y fluyente, nunca encontré límites para mi imaginación, de allí tome la decisión de convertirme en escritor licenciando me en la universidad de lidgonburt, la mas majestuosa universidad del país, me deleitaba en sus bibliotecas y aun lo hago pero con mayor fugacidad ya que la distancia es considerablemente grande y que no soy partidario de usar automóvil.
Una noche en la que me encontraba tomando una taza de café expreso que por cierto a acostumbró a tomar a las seis y veinte todos los días, miraba por la ventana de mi cocina y vi en el césped un ave de aspecto extraño pero hermosamente intrigante, su plumaje color plata reflejaba el rojizo atardecer en el horizonte nubosos.
Cuando llego a mí, insólito y fortuito, siempre como de costumbre, la más hermosa imagen, Tan Cerca de... Pero distante de Mis Brazos, Que me producía Una profunda melancolía. Mi amada, frágil Sobre Su delicado manto; me había enamorado de ella en el invierno Más frío Que Jamás hubiese sentido. Tan solo la imagen de Aquella hermosa joven me Pudo brindar calidez al instante. Pero apenas me perdía entre su belleza cuando.
-pak...
Un ruido extraño salía de mi estudio. ¿Que podía ser? Al vivir solo en un lugar tan apacible no se espera un ruido de ese tipo al fin y al cabo Seb mi mejor amigo llegaba de visita todos los domingos y hoy era sábado, sorprendido por aquel hecho deje la taza en la repisa de la ventana, me dirigí al pequeño armario junto a las escaleras tome un bate con fuerza y me dirigí al estudio con sigilosa premura.
Al entrar me encontré atrapado por unos brazos que me sujetaban fuertemente y bloqueaban mis intentos por forcejear, pero abalanzado me, con dificultad lo lance al suelo, era... era un extraño hombre, tenía hojas verdes y un tanto secas ceñidas al cuerpo dándole un tinte de guerrero, su piel literalmente blanca y su cabello supremamente grueso. No sabía en ese momento quien era pero más tarde me enteraría.
-calla - dijo
-¿Quien eres?
-no tenemos tiempo luego lo sabrás -dijo el mientras combinaba unos líquidos de apariencia viscosa que tenia en recipientes situados en el suelo, de pronto se volvió rápidamente a mi.
-toma lo - dijo largan dome el recipiente.
-no- Le dije sintiendo curiosidad y emoción
-toma lo si no quieres...
-prash
Habían quebrado en la planta baja un vidrio de mi ventana.
-si no quieres morir, tienes suerte de no haberlo arruinado todo- Continúo diciendo.
Me apresure a tomar el brebaje, al principio un poco amargo pero luego, sabia y olía a un ingrediente muy peculiar, como a setas frescas predije yo.
No tardo mucho para que causara algún efecto en mí. Mis venas se tornaron de un intenso color verde y mi temperatura descendió precipitadamente dejando me inconsciente en pocos segundos mientras veía una luz fulgurosa que irradiaba una de las paredes.




VÍDEOS Y MÚSICA u.u

YIRUMA


Joe Hisaishi





martes, 21 de octubre de 2014

CAPITULO 2) LIKAHA, EL REINO DE LOS HOMBRES HONGO




«Una hermosa imagen iluminaba mis ojos, mi amada, de nuevo ante mí, tan cerca pero lejos de mis brazos, parecía verme pero lo dudaba por su inexpresivo rostro que disimula cualquier sentimiento sin importar su impacto. Frío, mucho frío en las calles del apagado pueblo, solo el fuego de la vieja chimenea daba calidez al sombrío aspecto de la biblioteca, mi biblioteca»
-Despierta -me dijo
-¿Donde estoy? - dije aun sintiéndome mareado
-permite me -dijo dirigiéndose a mí mientras alargaba sus brazos para estabilizar mi aun tembloroso cuerpo
Mire más detalladamente a mí alrededor y obligándome a estar inmóvil note que estábamos viajando en alguna clase de carreta y aun con lo opaco del interior note que habían dos personas similares a mi raptor.
-hákin. Ese es mi nombre...lamento la forma en que nos conocimos, pero era estrictamente necesario hacerlo de esa manera
-¿que hago aquí?
-La razón por la que te traje es muy extensa y complicada. -Agrego luego de una breve pausa- Además no puedo alterar tus conocimientos de esta realidad, aun si lo quisiera, sería devastador, así que no esperes en mí el camino a todas las respuestas que llegues a solicitar, por ahora solo te diré que te encuentras más lejos de lo que piensas, más allá de lo que sueles llamar cielo, aún más lejos de lo que cualquier humano llegara a conocer...Estas en likaha.
Después de un largo tiempo llegamos a un gran árbol, el cual parecía llegar a tocar las nubes y por su tamaño era lógico deducir que sus raíces llegaban a una profundidad exorbitante. Los dos sujetos se quedaron en la carreta y Hakin y yo nos dirigimos a un costado del árbol donde nos esperaban dos hombres con trajes similares al de Hakin pero con hojas mas frescas y cuerpos mas delgados.
Las cosas desprendían su color al moverme, unas ligeras náuseas me invadían y al parecer mi cabeza pesaba mas de lo normal o al menos eso sentía.
Hakin vertió una espesa sabía de olor terroso que consumió velozmente el suelo formando un agujero lo suficientemente ancho que traspaso la superficie con gran velocidad.
-salta- me dijo mientras los otros dos hombres lo hacían.
Sin pensarlo salte al vacío lleno de incontenible adrenalina combinada con migraña.
Sin tardar me levante rápidamente y recupere mi compostura el suelo era suave y húmedo de allí tan ligera caída, pronto llegamos a una imponente muralla que hacia parte de un castillo formado místicamente por las raíces del árbol y que estaba adornada con hongos gigantes que despedían una luz muy tenue pero que permitía observar vagamente el lugar.
Nuevamente sentía náuseas pero al parecer estaba mejorando me, ya las cosas no despedían su color.
-¿puede vivir alguien en este lugar?- pregunte expresando mi asombro.
-si- respondió hakin dejando ver una leve sonrisa.
Todo era diferente y extraño, pero mi corazón sentía ese toque de temeroso confort que muy pocas veces se da en la vida, al menos en la mía, frío y aparentemente endeble el húmedo ambiente circundado por aromas almendrados engalanaba la opaca escena de aquel lugar. El gélido sitio ruborizaba mis mejillas y mis turbios cabellos rebosaban de escombros, pero me sentía más tranquilo y poco anonadado a cada minuto que pasaba.
Sentía que mis relatos se asemejaban de una manera perfecta a la realidad que presenciaba y que no me era desconocido aquel lugar ni aquellos personajes pero mi estado no me permitía pensar con claridad.
¿quienes son? me preguntaba notando sus aspectos extraños pero aun algo peculiares para mi
-Sannu- decía la gente suavemente al vernos
-Nabad- respondía hakin mientras entraba a una de las casas señalándome que le siguiera.
Al entrar me sentí profundamente a gusto, con una sensación de paz y tranquilidad de un recuerdo que nunca fue mío. La sala era espaciosa, el suelo un poco menos irregular que el de el exterior y sus paredes contaban con uno que otro ornamento muy sobrio y de color cálido.
-sienta te- me dijo Hakin mientras me indicaba una especie de hongo de muy pintoresco aspecto que apenas sobresalía del suelo y que hacia parte de lo que creí era un comedor.
-necesitas hablar con la consejera real, quien tiene como nombre Ilkene ella te orientara hacia el camino que debes tomar y es la única que podrá contarte los tres secretos...
No acababa de hablar cuando en la entrada se presentó una joven de hermoso aspecto y tierno rostro, lucia sus manos cubiertas por un velo dorado que descendía a sus pies los cuales estaban cobijados por así llamarlo telas de brillante color que lucía con un ropaje delicado y de aspecto frágil. Sus ojos contaban con largas pestañas y pude ver que al contrario que los suyos poseía un hermoso cabello de color negro muy fino casi humano.
-me retiro para que puedan conversar- dijo Hakin mientras me miraba de una manera esperanzadora y con una sonrisa disimulada.
Ilkene se dirigió junto a mí tomando con sus manos mi rostro y dejando caer por sus mejillas un par de lágrimas con dulzura, me impacte por tan calurosa bienvenida, solo pude quedarme inmóvil mientras ella tomaba asiento y se secaba las lágrimas con un algodoncillo que sustrajo de un bolsillo.
-eres como el- se dijo mientras terminaba de acomodarse en el asiento
-¿qué hago aquí? ¿Eres tu quien tiene las respuestas?- le pregunte muy cortes mente mientras me fijaba en su sutil velo que no le dejaba ver el cabello a excepción de un mechón rebelde.
-Sé que tienes muchas preguntas pero solo puedo guiar te en lo necesario, ahora calla y sigue me.
Se levantó de su puesto y dirigiéndose a una de las paredes toco con la punta de sus dedos los pintorescos labios que adornaban su rostro y dirigiendo sus manos a una de las paredes la toco y esta se abrió en medio de raíces y terrones de tierra dando a ver en el interior una absorbente oscuridad pero manteniendo aun el silencioso susurro que circundaba en el ambiente.
-sigue- me dijo mientras sacaba de una de sus mangas una pequeña bolsa de color gris atada con un fino cordón.
Me determine a seguir, aun sintiendo incertidumbre por saber qué lugar era ese...
Al seguir ella, se cerró el muro dejando aún más oscuro aquel lugar que de por si no permitía ver cosa alguna desde antes. De pronto irradio una fuerte luz que dio algo de visibilidad por unos minutos.
-siéntate- dijo ella
Al sentarme sentí una densa humedad que me cubría. Cada vez más luces irradiaban el ambiente y generaban espectros luminosos de gran amplitud y con una exquisita paleta de colores que sin notarlo traslucía por mi cuerpo y me irradiaba por completo llenándome rebosantemente, de repente grandes afluentes de agua sonaban estrepitosamente llenando la superficie del suelo al son de una hermosa voz que atribuía yo a Ilkene, las aguas me cubrían mientras la bella voz resonaba en un eco que desaparecía paulatinamente y me generaba la imposibilidad de moverme, para el momento cuando pude apoderar me del control de mi cuerpo las aguas me cubrían por completo y daban escapatoria al poco aire que aun residía en mí.
Y llego a mí de nuevo, revelado más claro que antes y más intenso que nunca la vivida historia de la bella dama...



vídeos y música u.u

la leyenda de korra




jueves, 4 de septiembre de 2014

CAPITULO 3) JECLAHAY Y EL MISTERIO NO RESUELTO DEL COLGANTE MÁGICO



«¿cómo saber diferenciar entre lo que llamamos sueño (fantasía) y la tan vivida realidad?, ¿en verdad sabemos si la realidad es tan única como se presume por el mundo? O tan solo elegimos creer en lo menos fatigante, aquello que nos permita permanecer sedentarios ante tantos enigmas, creo yo con el propósito de generar una falsa atmosfera, aislada del asombro, permitiendo ocultar temores y restringiendo la mente únicamente a preocuparse en complicadas y vastas trivialidades insuficientes de sentido y razón de ser»

Cada ciento siete años los monjes elegían de cada tribu a una joven de bello aspecto que estuviese en estado de embarazo, las tribus eran conformadas por cuatro grupos, teniendo en cuenta el lugar del planeta donde Vivian, ya sea primavera, verano, otoño o invierno, además del extenso reino de los hongos los cuales eran los únicos que habitaban toda la faz del planeta, bueno casi toda. Al dar a luz la recién nacida era trasladada al templo de las ramas azules donde habitaban los monjes y los sirvientes de estos, las pequeñas criaturas eran cuidadas por nodrizas las cuales velaban por prestarles una completa atención en cuidados y afectos básicos para que crecieran de una manera natural. Al cumplir los siete años empezaban sus estudios como damiselas de las hojas, ya sabiendo los conceptos de lenguaje básico, escritura y una serie de modales que les permitirían no presentar inconvenientes en su educación, "damiselas de las hojas" como se les hacía llamar y para lo cual debían obtener grandes conocimientos en las vastas bibliotecas del castillo contiguo al templo y que se alzaba con supremo esplendor, cabe decir que no les era permitido salir de las murallas que rodeaban el castillo, el templo, el santuario, la cámara en blanco y el estanque del arroyo muerto, cada joven debía superar a las otras con el fin de obtener la tan anhelada y aparentemente inalcanzable inmortalidad.
Ocurrió en los límites del reino del verano y el otoño que una mujer y su esposo se encontraban en angustiante trabajo de parto y la susodicha mujer era curiosamente una de las elegidas a dar a luz a una damisela de las hojas, milagrosamente la bebe nació con hermoso aspecto y dinámico comportamiento, la madre feliz la llamo Jeclahay por ser fruto del gran amor que la unió a sumarido. Inmediatamente fue acogida por los siervos de los monjes quienes la llevaron junto con las otras dos pequeñas de la primavera y el invierno respectivamente. Lamentablemente la que hacía falta murió durante el parto dejando por primera vez en la historia una nación sin representante, era esta pequeña desafortunada hija del otoño y por ende decidieron reclamar a jeclahay como suya por nacer en la frontera de los dos reinos, inmediatamente se levanto el reino del verano defendiendo su derecho a que la niña le fuese suya por ser destinada a ello de antemano.
Los monjes al presenciar aquella afrenta que ya ocasionaba división y contienda entre los dos imperios y llegaba a pronosticar un gran caos decidieron llamar al rey de cada estación eran estos: zafi soberano del verano y sanyaya soberano del otoño. Al reunirse convinieron beneficiosamente para ambos pueblos compartir a jeclahay y como beneficio tendrían más oportunidad de vencer al tener menos competencia y mas sabiduría para instruir a la pequeña, al estar de acuerdo los dos bandos se decidió que se haría conforme a lo pactado y que la gloria de la posible victoria de Jeclahay recayera por igual en ambos reinos.
Día tras día las niñas crecían tanto en hermosura como en sabiduría. Cada una comenzó a demostrar ciertas facultades que las distinguía cada vez más entre ellas y que las etiquetaban de virtuosas, Jeclahay se distinguía por su extraordinaria habilidad en las letras, los lenguajes antiguos e historia; por otra parte Sanyi la postulante del reino del invierno se destacaba en la meditación, la química y las pociones; Decorus la representante de la primavera sobresalía en el canto, las danzas y las matemáticas. Aunque cada una fuese sobresaliente en algún aspecto no implicaba que todas no tuvieran un conocimiento aproximado al de la más resaltada.
Se hallaba un día Jeclahay en la biblioteca más grande del castillo leyendo un espléndido libro de escultura antigua, revisaba las páginas con detenimiento trasladando sus ojos por cada superficie, cada textura, cada borde y toda sombra, fijo sus ojos en una singular y esbelta estatua que creía haber visto en ese mismo lugar, recorrió con esmerada curiosidad cada aula que estaba adjunta a la biblioteca esperando encontrarla pero con tan mala suerte que no encontró ni una que se pareciese a la susodicha, agotada se resignó y decidió regresar a su lugar pero mientras se desplazaba noto que a los lados de un librero había un espacio mayor que el de los demás, tanto que podía colocar sus dedos dentro de la abertura pero no era lo suficientemente grande como para atravesar la mano completamente, miro atreves de aquella abertura con algo de curiosidad, el espacio despedía una leve brisa que irritaba la visión de Jeclahay y no le permitía ver claramente, de nuevo deslizo su mano y llegando a la parte más baja se topó con un elemento que considero un collar, rápidamente lo saco, sintió por su cuerpo pasar un escalofrío, sus manos temblaban un poco, se sentía observada, descubierta e incriminada, se dirigió apresuradamente junto con el libro y el colgante a sus aposentos.
Los aposentos de las damiselas se encontraban cerca al muro norte del castillo por el cual se podía ver un poco la laguna de las biru, Jeclahay se sintió más tranquila estando en su cuarto, descubrió de entre sus manos el ligero colgante, llevándoselo al cuello y colocándoselo, en ese preciso instante se desprendió y cayó sobre su regazo una daga la cual considero era el colgante, fue algo extremadamente curioso y oscuramente misterioso, pues tardaría mucho en entender su origen y mucho más su razón de ser.
-glup...
-glup...
Desperté exaltado y con una intensa necesidad de respirar, vi a mi alrededor notando que estaba solo, me senté en donde yacía acostado; vi mi cuerpo, la habitación, la entrada, y mis recuerdos, y note por primera vez el misterio en que vivía.
-¡Jeclahay!