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martes, 15 de noviembre de 2016

CAPITULO 5) RUDE Y YEEAN, FORMULA PARA EL ORIGEN DEL CAOS


«Una snoirsa vaíca, eso me ditse y círeste que me batsraía con ello, quein ceres que soy, ten por seugro que no te lastiamre, más bien, fuitse tu qiuen con tus injruias me golpaeste en el rotsro y me lanazste al vcaió, con tan mlaa surete praa ti que me tarjo jsuto a tu ldao AHORA NO RENIEGUES DE MI EXISTENCIA, COMO YO NO E NEGADO LO TANTO QUE TE HE AMADO.»

Era claro que Hakin seguía hablando pero esta visión era tan real. Me encontraba soñando despierto, lo sabía, pero en algunos momentos me perdía por completo.
Hace mucho, mucho tiempo tanto que no es recordado sino por pocos, que vivían los humanos y los adamanes juntos entre los dos mundos y conservaban una armonía casi absoluta que les permitía relacionarse y vivir en paz. Existió un hombre llamado Rude B. M. quien era un humano muy importante, se podría considerar como el líder de los suyos y su respectivo Adaman Yeean Geesi que se consideraría el líder de los Adamanes.
Rude y Yeean eran grandes amigos, su amistad llegaba al punto de compartir todas sus investigaciones ya que eran unos estupendos científicos que pretendían llevar a los dos mundos al progreso y el absoluto conocimiento, Pasaban días enteros perfeccionando compuestos y sustancias químicas que tenían asombrosas cualidades generadoras de vida auto suficiente y altamente resistentes utilizando tecnologías avanzadas. Los dos eran casi iguales, solo tenían una diferencia considerable, Yeean era padre y esposo, Rude por el contrario no lo era, al principio no parecía ser un factor negativo pero donde nadie podía ver a Rude, en su corazón, creció una envidia oscura y peligrosa que comenzó a implantar nuevas y atrevidas ideas en su mente hasta pensar en hacer lo mas bajo.
No era en este tiempo un secreto la existencia de los cuatro grandes libros de la sabiduría, estos se encontraban divididos en dos grupos: Ruimte y Tempus que residían en la colina azul del mundo de los humanos; Ikon y Elsker residían en la cueva de las pequeñas simas en el mundo de los adamanes.
En ese entonces nadie requería de sus poderes, ni se preocupaban de que sucediera con estos antiguos textos, pero solo faltaba una gota para romper la presa y esta gota ya tenía nombre; Rude, su codicia y envidia pudo más que el poco amor que conservaba por los adamanes, los humanos, el universo y aun a sí mismo. Su alma estaba muy corrupta como para darse cuenta de las dimensiones de su descabellado plan.
Una noche emprendió la búsqueda de uno de los libros, Ikon, el cual le concedería crear un hijo, que era su propósito ultimo y el cual satisfacería su deseo de igualdad ante Yeean.
Yeean presintió algo peligroso en la forma de actuar y de expresarse de Rude, pero esto no era suficiente para acusarlo de algo, lo único que le inquieto grandemente fue la repentina desaparición de este, ya que consideraba que al ser tan unidos, era lógico pensar que debía despedirse o al menos esto creía Yeean.
En ese instante abrí los ojos y vi ante mí a Hakin quien no se perdía detalle de lo que yo decía, deje de hablar notando que lo hacía involuntariamente.
- ¿Qué sucedió con Yeean y Rude?- dije sin cuestionar lo que acababa de hacer.
- Es una historia muy larga, en realidad me sorprendí que pudieras con tanto para ser tu primera vez- dijo Hakin.
- Hakin... ¿quien es... Jeclahay?- dije con total normalidad.
Hakin cambio su leve sonrisa por una mirada grave, como si quien nombrara fuese alguien que tratar con suma seriedad.
- No es momento para temas tan delicados, sé que ya sabrás quien es pero no te lo diré - Hakin aparto suave mente su vista dirigiéndola al agua.
- ¿quieres saber por qué te traje aquí?
- Dímelo de una vez -dije con ansiedad.
- Este pequeño lago es un diario, el cual ha sido escrito durante miles de años por millones de personas, es muy importante para mí... en un principio era un charco pantanoso que iba y venía puesto que era alimentado por pequeñas gotas que llegaban hasta este lugar, solo cuando mi padre hizo un trato a cambio de una biru azul-purpura, la fuente de agua creció hasta llegar a este punto, no sé cómo lo hizo, pero es lo único que conservo de él, aparte de su legado - Hakin me miro con firmeza y seriedad.
- Continua - insistí
- es suficiente por hoy.
- Hakin... ¡te exijo que me digas lo que tengo!
- a que te refieres... Acaso no te lo he dicho todo.
Note rápidamente que mentía pero si le mencionaba lo que Radicalis me había dicho la metería en incalculables problemas
- a los dolores en mi cabeza y lo que tu haz visto- dije siendo lo mas convincente posible.
- hum... Consideró que debes saberlo ya, además no implica riesgos.
- dímelo ahora.
- primero alejemonos de aquí, es prudente- dijo Hakin mientras me indicaba la salida.
Al llegar a la puerta se detuvo y se giro rápidamente frente a mi.
- te daré un regalo- dijo con una sonrisa
De sus ropas extrajo una pequeña piedra de un hermoso color azul.
-esta biru te comunicara con migo tan solo debes sumergirla en agua.
Tome la piedra con agradecimiento y luego acompañe a Hakin a lo que creía yo correspondía a una enfermería.
-recuesta té- dijo Taimaka
Al apoyar mi cabeza a la superficie esta se acoplo a mi cuerpo como si fuese un molde, no se como pero me invadió el sueño, aun podía ver el techo, intente mantenerme despierto , levante mi mano ante mis ojos pero esta se desplomo antes de que llegar a mi rostro.
-tranquilo es parte del procedimiento- dijo Taimaka
Luche con todas mis fuerzas para estar consciente Taimaka se dirigió a mi pidiéndome que cediera.
-debes dormir, te prometo que sera solo por esta vez y luego estarás como nuevo.
Cierre los ojos, pero antes de quedar inconsciente escuche a Taimaka hablar con Hakin.
-ha sido muy fuerte, pudo haber quedado ciego, incluso invalido, por la agresividad del elixir. Ahora di me ¿han encontrado a Auszer?
-no, creemos que la bruja de las hojas lo ha capturado espero que...
-no, no puedo, tengo que oír tan sólo un poco mas...
De nuevo se encontraba allí pero en ese momento no era la misma. Jeclahay estaba poseída...

CAPITULO 4) RADICALIS LA HIJA DE MYSTERIA




«Frágiles y bellas las moldeadas manos de la hermosa damisela, recogían con fatigoso esmero las birus, pequeñas rocas de color azul conocidas por su uso en los rituales de los monjes de las hojas que misteriosamente las requerían con gran frecuencia cuando las damas de las hojas cumplían los diecisiete años. Olores almendrados engalanaban la escena a diferencia de el gélido ambiente mortal de la montaña donde yacía el casi cadáver de un triste hombre.»
- Calmante - me dijo
- No puedo.
- Debes obligarte.
Su nombre era tan imponente como ella misma, Radicalis, llamada así por sus abuelos ya que su padre había sido acecinado por un hombre de las hojas y su madre había sufrido una misteriosa muerte-desaparición.
Radicalis era muy bella pero mantenía una expresión de seriedad y completo control de cualquier asunto por más pequeño que pareciera. Al despertarme me contó cómo había llegado allí, me dijo que había sido traído por unos sirvientes de Ilkene, la cual había exigido total cuidado y atenciones hacia mí. No quise referirle nada acerca del sueño así que evadí el tema y me preocupe por enterarme de otros temas.
- ¿Qué sucedió en aquel cuarto?- dije mientras abría y cerraba con fuerza los párpados.
- Exactamente no podría darte una respuesta, seria impreciso decirte lo que sé, pero te diré que no existe ninguna habitación, fue tu mente la que te hizo creer tal cosa. Un día muy anterior a este tuve una experiencia similar pero no vi un cuarto, en mi mente cree un túnel. Cada quien interpreta a Ilkene de una manera distinta, a veces creo que es posible que ni ella misma exista.
Charlamos unos minutos pero luego de hablar sobre Ilkene y presentarnos llego a la conversación lo que más deseaba saber ¿Cuál era mi misión en aquel lugar?
- no me es permitido pero... creo que no valdrás de nada si no sabes quién eres. El brebaje que te dieron es un elixir del hongo peregrino, hace que tu cuerpo sea parte hongo poco a poco extendiéndose hasta ocupar la mitad de lo que eres.
- ¿Pero cuál es la razón para darme tal cosa? Y ¿cómo puedo ser nuevamente normal?
- La verdad es que no lo sé, el Sarkin Hakin es muy reservado en esos temas, pero si te puedo decir que los efectos del elixir no son permanentes por ello es muy posible que te induzcan a tomar más, cuando el brebaje se apodera de la mitad de tu cuerpo se detiene por un par de días luego empieza a desvanecerse en el caso que no tomes más elixir y tu llegaras a ser normal, al menos eso dice gran avia.
Radicalis se puso en pie, me miro con su toque de inocencia y a la vez firmeza y se dirigió a la entrada con una absoluta serenidad.
- Espera
- Dime...
- Quería preguntarte si... ¿porque tengo lagunas mentales?
- supongo es parte de el elixir y de él tan largo viaje seguro se te pasara cuando se estabilice en tu cuerpo, debes descansar. Hasta la otra luna.
La jovencita se fue sin decir más, deje caer mi cabeza sobre el suave tapiz del suelo y entrecerré los ojos con fuerza una última vez como para despertar de un largo sueño que al parecer no había terminado.
- Despierta - dijo Hakin.
Rápidamente abrí los ojos por completo y vi ante mí a Hakin, lucía un traje de hojas diferente a la vestimenta de cuando lo conocí su ropaje consistía en un traje más elegante, como de rey pero manteniendo la sencillez propia en él y al mismo tiempo seguía teniendo ese aspecto de guerrero que era evidente y muy habitual en su personalidad. Rápidamente me apoye sobre mis pies dando amostrar mi mano en forma de amable saludo, pero el en cambio tomo mi hombro con su mano izquierda, inclino su cabeza y cerro por unos segundos sus ojos, susurro unas palabras que hoy en día no se cuales fueron pero las entiendo. Llega el momento en que no es necesario ni mover los labios para darse a entender en Likaha.
- ¿Hakin, porque estoy aquí?
- Antes que nada, tengo algo que mostrarte. Sígueme.
Al salir del laberinto de pasillos del castillo me sentía algo hambriento y sobretodo molesto por que todo el mundo me tomaba como un estúpido, era de lo más frustrante y fastidioso. Note de nuevo los alucinantes hongos que iluminaban bellamente el lugar y engalanaban muros como lámparas, vi pasar junto a mí a Radicalis con una mirada distante y demostrando poco interés en medio de la gente prediciendo yo que ocultaba algo a Hakin sobre nuestra simpatía mutua y la charla que tuvimos. De repente un gran dolor invadió mi cabeza y paulatinamente me hacía perder el control de mi cuerpo, me desplome con tan buena suerte que no me hice mayor daño que una raspadura en mi codo, me levante y vi ante mí a Hakin quien se acercaba a prestarme su ayuda pero para cuando estaba a mi lado yo ya me había afirmado sobre mis pies. Se acercó a uno de sus compañeros con mirada rígida y murmuro algo imperceptible a mis oídos.
Prontamente llegamos a una puerta fuera de la ciudad aún más grande que la del castillo en su interior un corredor lleno de un sin número de habitaciones, cruzamos el casi interminable corredor que conectaba con todas las habitaciones del lugar cuando de repente Hakin se detuvo, tomo una de sus bolsas que sujetaba a su cinturón y esparció un polvo grisáceo en su mano izquierda, la acerco a un sello que se hallaba en una puerta y al tocarla se abrió velozmente dejando escuchar un peculiar sonido, el sonido de agua cayendo a un precipicio, Hakin me indico seguir y obedecí con prontitud, aunque seguía con mi mente en blanco solo me limitaba a hacer lo que se me pedía, era una extraña sensación que acompañaba un malestar en mi cabeza. Vi una impresionante cascada que descendía con furor sobre un pequeño lago pero sorprendentemente este no se saciaba sin importar la gran cantidad de agua que caía en él, ni siquiera se agitaba coherentemente a la fuerza que lo impactaba.
-fuera-dijo Hakin mientras señalaba a los guerreros.
- que quieres de mi- dije con voz rápida y contundente.
- no se tu nombre, podrías decírmelo-dijo Hakin.
-mi nombre es Hefrent.
-hum..., tengo entendido que eres un wax arke
-¿a que te refieres con eso?-pregunte sumamente extrañado.
- toma asiento-dijo refiriéndome unas rocas de gran tamaño.
Al sentarnos inhalo un poco de aire y luego expiro con lentitud y gravedad.
-wax arke es como se le llama a los que poseen el don de la visión histórica y futura, aquellos a los que las divisiones espacio temporales no les afecta en lo mínimo.
-¿y que tiene que ver esto con mi rapto?
-la verdad es que las cosas no salieron como lo planeamos...
-a que te refieres.
-estas envenenado con un elixir de gran poder y muy antiguo el cual intervino con el que te suministre y ha dado lugar a tu debilidad y a tus desmayos.
-¿a qué clase de elixir te refieres? Y ¿Quién me lo dio?-pregunte conteniéndome de no soltar la lengua con respecto a lo hablado con Radicalis.
-debo contarte una historia de la cual me acuerdo con tanta intensidad como si la hubiese presenciado y entendido en aquel tiempo.
Hakin se acercó al lago y extendiendo su mano toco el agua, en ese preciso momento vi cómo se iluminaban sus dedos de un color azul muy intenso y brillante. Se dirigió hacia mí y puso su mano en mi frente produciéndome una ceguera muy fugaz que al desaparecer me había llevado a otro tiempo y lugar. Hakin hablaba y mientras tanto mi mente recreaba la escena a la perfección, una escena intrigante y completamente misteriosa.