
«Frágiles y bellas las moldeadas manos de la hermosa damisela, recogían con fatigoso esmero las birus, pequeñas rocas de color azul conocidas por su uso en los rituales de los monjes de las hojas que misteriosamente las requerían con gran frecuencia cuando las damas de las hojas cumplían los diecisiete años. Olores almendrados engalanaban la escena a diferencia de el gélido ambiente mortal de la montaña donde yacía el casi cadáver de un triste hombre.»
- Calmante - me dijo
- No puedo.
- Debes obligarte.
Su nombre era tan imponente como ella misma, Radicalis, llamada así por sus abuelos ya que su padre había sido acecinado por un hombre de las hojas y su madre había sufrido una misteriosa muerte-desaparición.
Radicalis era muy bella pero mantenía una expresión de seriedad y completo control de cualquier asunto por más pequeño que pareciera. Al despertarme me contó cómo había llegado allí, me dijo que había sido traído por unos sirvientes de Ilkene, la cual había exigido total cuidado y atenciones hacia mí. No quise referirle nada acerca del sueño así que evadí el tema y me preocupe por enterarme de otros temas.
- ¿Qué sucedió en aquel cuarto?- dije mientras abría y cerraba con fuerza los párpados.
- Exactamente no podría darte una respuesta, seria impreciso decirte lo que sé, pero te diré que no existe ninguna habitación, fue tu mente la que te hizo creer tal cosa. Un día muy anterior a este tuve una experiencia similar pero no vi un cuarto, en mi mente cree un túnel. Cada quien interpreta a Ilkene de una manera distinta, a veces creo que es posible que ni ella misma exista.
Charlamos unos minutos pero luego de hablar sobre Ilkene y presentarnos llego a la conversación lo que más deseaba saber ¿Cuál era mi misión en aquel lugar?
- no me es permitido pero... creo que no valdrás de nada si no sabes quién eres. El brebaje que te dieron es un elixir del hongo peregrino, hace que tu cuerpo sea parte hongo poco a poco extendiéndose hasta ocupar la mitad de lo que eres.
- ¿Pero cuál es la razón para darme tal cosa? Y ¿cómo puedo ser nuevamente normal?
- La verdad es que no lo sé, el Sarkin Hakin es muy reservado en esos temas, pero si te puedo decir que los efectos del elixir no son permanentes por ello es muy posible que te induzcan a tomar más, cuando el brebaje se apodera de la mitad de tu cuerpo se detiene por un par de días luego empieza a desvanecerse en el caso que no tomes más elixir y tu llegaras a ser normal, al menos eso dice gran avia.
Radicalis se puso en pie, me miro con su toque de inocencia y a la vez firmeza y se dirigió a la entrada con una absoluta serenidad.
- Espera
- Dime...
- Quería preguntarte si... ¿porque tengo lagunas mentales?
- supongo es parte de el elixir y de él tan largo viaje seguro se te pasara cuando se estabilice en tu cuerpo, debes descansar. Hasta la otra luna.
La jovencita se fue sin decir más, deje caer mi cabeza sobre el suave tapiz del suelo y entrecerré los ojos con fuerza una última vez como para despertar de un largo sueño que al parecer no había terminado.
- Despierta - dijo Hakin.
Rápidamente abrí los ojos por completo y vi ante mí a Hakin, lucía un traje de hojas diferente a la vestimenta de cuando lo conocí su ropaje consistía en un traje más elegante, como de rey pero manteniendo la sencillez propia en él y al mismo tiempo seguía teniendo ese aspecto de guerrero que era evidente y muy habitual en su personalidad. Rápidamente me apoye sobre mis pies dando amostrar mi mano en forma de amable saludo, pero el en cambio tomo mi hombro con su mano izquierda, inclino su cabeza y cerro por unos segundos sus ojos, susurro unas palabras que hoy en día no se cuales fueron pero las entiendo. Llega el momento en que no es necesario ni mover los labios para darse a entender en Likaha.
- ¿Hakin, porque estoy aquí?
- Antes que nada, tengo algo que mostrarte. Sígueme.
Al salir del laberinto de pasillos del castillo me sentía algo hambriento y sobretodo molesto por que todo el mundo me tomaba como un estúpido, era de lo más frustrante y fastidioso. Note de nuevo los alucinantes hongos que iluminaban bellamente el lugar y engalanaban muros como lámparas, vi pasar junto a mí a Radicalis con una mirada distante y demostrando poco interés en medio de la gente prediciendo yo que ocultaba algo a Hakin sobre nuestra simpatía mutua y la charla que tuvimos. De repente un gran dolor invadió mi cabeza y paulatinamente me hacía perder el control de mi cuerpo, me desplome con tan buena suerte que no me hice mayor daño que una raspadura en mi codo, me levante y vi ante mí a Hakin quien se acercaba a prestarme su ayuda pero para cuando estaba a mi lado yo ya me había afirmado sobre mis pies. Se acercó a uno de sus compañeros con mirada rígida y murmuro algo imperceptible a mis oídos.
Prontamente llegamos a una puerta fuera de la ciudad aún más grande que la del castillo en su interior un corredor lleno de un sin número de habitaciones, cruzamos el casi interminable corredor que conectaba con todas las habitaciones del lugar cuando de repente Hakin se detuvo, tomo una de sus bolsas que sujetaba a su cinturón y esparció un polvo grisáceo en su mano izquierda, la acerco a un sello que se hallaba en una puerta y al tocarla se abrió velozmente dejando escuchar un peculiar sonido, el sonido de agua cayendo a un precipicio, Hakin me indico seguir y obedecí con prontitud, aunque seguía con mi mente en blanco solo me limitaba a hacer lo que se me pedía, era una extraña sensación que acompañaba un malestar en mi cabeza. Vi una impresionante cascada que descendía con furor sobre un pequeño lago pero sorprendentemente este no se saciaba sin importar la gran cantidad de agua que caía en él, ni siquiera se agitaba coherentemente a la fuerza que lo impactaba.
-fuera-dijo Hakin mientras señalaba a los guerreros.
- que quieres de mi- dije con voz rápida y contundente.
- no se tu nombre, podrías decírmelo-dijo Hakin.
-mi nombre es Hefrent.
-hum..., tengo entendido que eres un wax arke
-¿a que te refieres con eso?-pregunte sumamente extrañado.
- toma asiento-dijo refiriéndome unas rocas de gran tamaño.
Al sentarnos inhalo un poco de aire y luego expiro con lentitud y gravedad.
-wax arke es como se le llama a los que poseen el don de la visión histórica y futura, aquellos a los que las divisiones espacio temporales no les afecta en lo mínimo.
-¿y que tiene que ver esto con mi rapto?
-la verdad es que las cosas no salieron como lo planeamos...
-a que te refieres.
-estas envenenado con un elixir de gran poder y muy antiguo el cual intervino con el que te suministre y ha dado lugar a tu debilidad y a tus desmayos.
-¿a qué clase de elixir te refieres? Y ¿Quién me lo dio?-pregunte conteniéndome de no soltar la lengua con respecto a lo hablado con Radicalis.
-debo contarte una historia de la cual me acuerdo con tanta intensidad como si la hubiese presenciado y entendido en aquel tiempo.
Hakin se acercó al lago y extendiendo su mano toco el agua, en ese preciso momento vi cómo se iluminaban sus dedos de un color azul muy intenso y brillante. Se dirigió hacia mí y puso su mano en mi frente produciéndome una ceguera muy fugaz que al desaparecer me había llevado a otro tiempo y lugar. Hakin hablaba y mientras tanto mi mente recreaba la escena a la perfección, una escena intrigante y completamente misteriosa.
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